Cuentión de enfoque
Como
dice uno de mis referentes Borja Vilaseca, que a su vez decía su
referente Gerardo Schmedling. No me creas nada, verificalo.
La
vida es solo cuestión de enfoque, de cómo decidas mirar lo que se
da. Ni más, ni menos. Y es que es tan simple que no nos lo compramos.
Nos hemos dejado meter la creencia de que todo es complicado y que si
sale fácil hay
trampa… Todo es neutro, los aspectos negativos o positivos se los
damos nosotros con respecto a como los interpretamos.
Hay
un ejemplo simple con el que me parece la humanidad entera puede
relacionarse: Un día de sol por lo
general es considerado un día lindo, y uno de lluvia, uno feo. Tanto
el sol como la lluvia son fenómenos necesarios para la vida en este
planeta. Entonces ¿por qué calificamos de lindo, hermoso, feo, y
hasta de horrible al día?. Simplemente por la manera en la que nos
posicionamos al interpretarlo le conferimos al clima el poder de
decidir nuestro estado de animo, y eso ya nos da la excusa de cómo
vamos a manejarnos el resto del día. Si vemos al clima como un
factor externo, fuera de nuestro control y totalmente neutro, nos
encontramos con que hay cosas placenteras para hacer o sentir en cada
uno.
Claro
que salir a trabajar bajo la lluvia no es tan placentero y menos si
ademas hace frío o si vivimos en una metrópolis donde dependemos del
transporte y se forman embotellamiento de
transito, el colectivo se demora, etc.
Ahora bien, con el simple hecho de cambiar la actitud hacia esa
lluvia, nuestro bienestar general mejora. Otra vez, no me lo creas,
verificalo, comprobalo. Podemos emplear pensamientos acerca de que la
lluvia es necesaria para las plantas, y que aún en las grandes
metrópolis, hay plazas y parques que dependen de ESA
lluvia, y también nuestro oxígeno en dicha
situación, depende más que nunca de esos oasis
verdes en el asfalto. Desde
una postura un poco mas abstracta
y esotérica…
podríamos pensar que esa lluvia baña gentilmente al lugar donde
vivimos, se lleva las malas energías, sana el aura de la ciudad
completa… et voilà. Ya tenemos dos ejemplos desde los cuales cambiar la mirada, que convierten un día horrible en un día neutro si necesitamos salir. Si, en
cambio, en un día de lluvia tenemos la posibilidad de quedarnos en casa, es una excelente excusa para comer algo rico, ver una peli que
tenemos pendiente, alguna lectura para la cual nunca encontramos el
momento, ir a visitar a alguien que vive cerca, u ordenar esa pila de
cosas a la que le venimos esquivando, etc. Y eso solo desde lo
climático.
Ahora,
si poco a poco vamos aplicando el conocimiento de que todo es neutro, y
dependiendo de como elijamos mirarlo es bueno o malo vamos a empezar a
notar que todo es cuestión de actitud. Que dejar
que lo externo sea, da una sensación de
serenidad cada
vez mayor, al permitirnos
ser felices sin importar lo que no depende
de nosotros. Porque al dejar de juzgar las cosas
y simplemente aceptarlas se está en paz y la paz está íntimamente
ligada a la felicidad.
¿Te animas a comprobarlo?
Laura Bignasco
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